Sexto día del Omer de la primera semana :

 

El sexo desordenado y la lujuria.

 

En los planes perfectos del creador esta incluido la sexualidad, es una bendición que el hombre debe agradecer y disfrutar, pero algunas religiones de origen pagano lo han satanizado al punto de volverlo atractivo en su manifestación mas degradante y esclavizante en la que ponen los cuerpos del hombre y especialmente el de la mujer como objetos de solo placer material.

El sexo fuera del orden divino natural que es el matrimonio y hecho como las escrituras lo plantean y para el deleite de la intimidad entre las parejas suele convertirse en una dura atadura que fácilmente se convierte en un pecado de “idolatría” que a "Él” tanto molesta y que tanto abomina.

Preferir el placer que da el cuerpo propio o el de otra persona por encima de obedecerlo a Él, es un acto de idolatría que no va bien con su voluntad y los propósitos para el cual la santidad del sexo fue creado.

La fornicación y el adulterio que tanto practican los hombres como una cosa liviana y sin aparentes consecuencias espirituales, van minando la relación intima con el Creador y van endureciendo el corazón del que los practica hasta el punto de volverlos un derecho y una manera de obtener estabilidad emocional y seguridad personal, que nada tienen en común con la obediencia y los planes de Shalom y prosperidad en todas las áreas que promete el Creador a sus hijos y seguidores.

Que decir de la homosexualidad o el lesbianismo, el bestialismo y la masturbación o practicas de esclavitud como la pornografía y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, tanto de adultos como de niños.

El hombre ha sido blanco de ataques claves en una de las áreas mas sagradas que tiene, su intimidad y soberanía sexual. La utilización del sexo para separarlo de su dominio propio y del camino de respeto, temor divino y de la obediencia a su orden espiritual, no es nuevo, vemos en las escrituras como Pueblos que no pudieron con Israel en la guerra, usaron el recurso mas bajo y degradante que, como obra del adversario podían usar, fueron invadidos de prostitutas y de homosexuales para debilitarlos en su Emuna y relajarlos en sus costumbres y una vez lejos del temor divino y esclavos de bajas pasiones, derrotarlos militarmente.

El hombre que no es capaz de tener auto control y obediencia a su creador, los demás temas le quedan grandes y seguro va al fracaso. El sexo desordenado trae ruina física, económica y espiritual, su hogar si lo tiene se desmorona y sus negocios se destruyen, baja su autoestima y es fácil presa de terribles enfermedades venéreas, como las que estamos viendo en estos tiempos.

En cambio el hombre que se guarda y que se controla, que teme a ELOHIM, en esa área y obedece su voluntad, es prosperado y su integridad espiritual es preservada y nada o nadie lo podrá tocar, tiene autoridad sobre la naturaleza ya que esta le obedece.

Eso perdimos en las épocas de esclavitud y de mentira que vivimos en otros caminos, donde la promiscuidad era bien vista, es mas alabada en los medios sociales, un varón tenia a las mujeres como su coto de caza y cada una un trofeo que exhibía entre sus amistades sin importarle su reputación y menos su relación con ELOHIM y eso sin contar el daño tremendo que estaba haciendo a sus hijas, aun con su consentimiento y gusto en la mayoría de los casos.

La lujuria aunque se asocia solo con los placeres sexuales, también es invitada en todas las áreas de la vida, somos lujuriosos en nuestros gustos extravagantes, en nuestras conversaciones apasionadas en todos los sentidos, que nos hacen esclavos de lo que decimos.

Lo somos en nuestros pensamientos sobre el poder, las riquezas, las comidas, las lecturas que provocan dudas a nuestra Emuna (fe obediente o fidelidad a ELOHIM) nuestra ostentación de algo, de todo o de lo que no es la humildad aunque parezca un contra sentido.

Nuestra vanidad es una forma de lujuriamos, pecado demoníaco que hace perder la razón y el equilibrio de nuestro ser, cosa que como la embriaguez no solo están prohibidas sino que desagradan en gran manera al Creador.

Existe la lujuria de la ignorancia, del desapego y de la ingratitud con el Creador, cuando ni siquiera somos capaces de reconocerlo en lo mínimo como es el hecho de ser el autor de nuestra vida, hasta lo mas grande y sublime de que nos sostiene la vida con su infinita misericordia y amor a pesar de nuestra propia necedad.

Bendito Padre que nos creaste como hombre o mujeres y que nos diste el sexo como parejas en tu bendito orden del matrimonio normal y que nos permites ahora tener control y sacar todas las aberraciones de practicarlo fuera de ese orden y de disfrutarlo como a ti se te ocurrió, tu que no te equivocas, saca pues las malas practicas que nos esclavizan y nos vuelven impuros e indignos de ser tu esposa y recibir tu TORAH en nuestras vidas y de aprovechar esta oportunidad de elevarnos cada vez mas y sacar de nuestras costumbres la lujuria que tanto te molesta y daño nos causa, así sea.