Noveno día del Omer de la segunda semana :

 

Hoy vamos a sacrificar " La ira, la falta de auto control y la violencia"

 

El hombre fue encomendado por el Creador para tener dominio, para señorear sobre la creación, sobre los animales, las aves y todo lo que en ella se contiene, a ser manso y a tener paz, pero las huellas que ha dejado tanto tiempo de esclavitud y la falta de intimidad y obediencia dócil al Creador han hecho perder ese dominio y ese señorío y por supuesto que se ha perdido lamentablemente hasta el autodominio o autocontrol y ha dado paso a la violencias, que no es otra cosa que una atadura de las que rebajan su elevación espiritual y lo envilecen.

La violencia física, psicológica, económica, afectiva, espiritual o religiosa, del sometimiento sin derechos o defensa, del poder sin ley y sin razón, de la degradación y la violación de la intimidad o de la valía, del silencio y de la indiferencia, de la ignorancia y la oscuridad, de la represión y la supresión de la libertad, de la violación al derecho de pensar y de expresarse, a disentir y no estar de acuerdo, contra el amor y caridad, contra el derecho de ser o existir y todas las formas de ser auténticos y desarrollarse como verdaderos hijos de ELOHIM y de su pueblo escogido.

Son algunas de las expresiones que oprimen la vida del hombre que la ejercen y la aplican como método de vida, y que son contrarias a lo dicho en las sagradas escrituras por nuestro Creador y que son una forma de sometimiento a la mentira y a la esclavitud del adversario.

Un hombre iracundo y sin autodominio y que alza la voz para hacerse oír y que lo respeten es un "pobre" hombre, un "esclavo" sin ninguna duda, que si no es capaz de controlarse Así mismo, mucho menos lo podrá hacer con su hogar y sus negocios y tendrá que padecer sus fracasos y su miseria y arrastrara a su familia tras de si.

La ira y la falta de autocontrol alejan el reposo y la Sabiduría y oscurecen el conocimiento y anulan el entendimiento, entonces como puede un sujeto atado a semejantes males para decir que ama y siente a su Creador y lo obedece, si es tan ciego que no ve que con sus actitudes lo esta negando y contradiciendo su voluntad y arruinando su plan maravilloso con sus hijos, pareja y con sigo mismo.

Un iracundo y violento jamás prospera ni es feliz y solo genera miedo y lastima, no amor ni ternura, solo con su propio "imperio de malestar e incomodidad y rechazo" constantes por parte de los suyos y de los que lo rodean, terminará padeciendo severas enfermedades que como lógica consecuencia de su situación lo lleven a la muerte, luego de una vida azarosa y sin objeto, tirada a la basura por su propia voluntad.

Como vemos esta atadura no es compatible en nada con la perfecta voluntad del Creador y su infinito amor y deseo para nuestra vida, la única manera de salir de ella y escapar de sus consecuencias funestas, es aprovechando la misericordia del Creador y pidiendo PERDON, apreciando y valorando de verdad el hecho que fuimos creados a su imagen y semejanza y que Él puso en nosotros una "Chispa de El Mismo, de su Espíritu o de su propia naturaleza divina" por lo que debemos entonces reconocerlo y abandonarnos a su control y voluntad con plena y sincera actitud de hacer y de obedecer sus mandamientos y sus instrucciones y de someternos a su dirección y guía.

Vivir cada día como si fuera el ultimo y fuéramos a rendirle cuentas no solo por nuestras vidas sino por las vidas que afectamos y que giran bajo nuestra responsabilidad y testimonio.

 

Padre hoy sacrificamos estas ataduras a ti con la seguridad que TU, con tu poder sanador y con tu deseo de hacer de nosotros unos hijos limpios y puros y libres de todo lo que nos frene y nos aparte de tus beneficios y de tu bondad, nos ayudes sacando de una ves y por siempre esto que tanto te desagrada y me aleja de ti.

Bendice mi actitud de arrepentimiento y mi deseo de agradarte y que yo sea por tu fuerza y ayuda, por tu intervención divina y por tu santo nombre y méritos, un instrumento de tu Shalom y de tu ternura y cumpla con tu plan perfecto de señorío sobre lo que me has puesto, empezando por mi mismo, así sea.