Décimo día del Omer de la segunda semana :

 

Hoy trataremos sobre la violación de la Brit Mila, o pacto de la palabra y de sangre con el Creador.

 

Una de las cosas mas importantes que nos diferencian de los demás Pueblos de la Eretz (la tierra), es precisamente su pacto de la circuncisión o Brit Mila.

Solo el Pueblo Judío o Hebreo entra en este que es su Pacto, no un pacto de los varios que Él hizo con el hombre, sino un pacto al que El mismo llama y pide que nos sometamos si queremos ser de su Pueblo y queremos entrar a su perfecta voluntad.

Marcar nuestro corazón y luego marcar nuestra carne, sacando la levadura de nuestro ser y como una señal de que el Yetzer Hará (la inclinación al mal) no vive ya en nosotros ni nos puede sujetar, es no solo una protección suya en nuestras vidas, sino una marca de su propiedad que no ha puesto de su manera y en su tiempo en ningún otro pueblo de la Tierra.

Una vez hecho el Pacto, hay que respetarlo y honrarlo, recordando permanentemente que le pertenecemos y que ya somos reservados para Él y que nuestra fidelidad es con Él y para Él y para nada ni nadie mas.

Ya bastante faltamos durante el tiempo de nuestra esclavitud en las "religiones" en las que estuvimos, no teniendo ese pacto que es un mandamiento perpetuo, disque porque ya "el Mesías" lo había cumplido y que ya no nos obligaba, cosa que no tiene soporte en las escrituras, y que solo obedece a la cobardía del hombre de dejarse tocar o intervenir en un punto tan sensible de su Virilidad y de su cuerpo.

Pero ahora que lo tenemos y que es nuestra responsabilidad respetarlo y honrarlo debemos tener cuidado con las consecuencias de no hacerlo y colocarlo en los lugares que no están hechos para su santidad y elevación.

Un hombre debe ser fiel a su esposa y solo debe tener relaciones sexuales con ella, no debe masturbarse, tampoco debe ser infiel ni de vista, pensamiento, deseo, ni de palabra y menos despreciarlo, por que al hacerlo lo hace con Él, que fue quien nos llamo a hacerlo y con su pueblo que es el escogido para tenerlo como su señal a perpetuidad.

Violar la circuncisión es no hacerla a tiempo (es decir cuando conocemos que es un Mandamiento y no una Opción), es retrasarla por miedo a las agujas o a la intervención quirúrgica (que no es una intervención quirúrgica) o por engreimiento masculino (creyendo que se afecta su aspecto físico y que eso afecta nuestra masculinidad y/o nuestra capacidad sexual) o por que estamos esperando superar nuestra carnalidad y promiscuidad o por que estamos en pecado de fornicación o adulterio y hasta tanto no salgamos de ellos no nos parece que lo debamos hacer, o es que creemos que ya estamos muy viejos o que por el contrario somos muy jóvenes y eso puede esperar.

Hay mil razones para despreciar el pacto de la circuncisión pero lo cierto es que mientras no la tengamos, ni somos del pueblo del Creador ni entraremos en la tierra prometida, ni seremos su esposa, ni su espíritu podrá habitar en nosotros, tal como lo indican las escrituras.

Por esas mismas razones, si lo tenemos y creemos que ya somos Judíos por ese solo hecho, o si lo deshonramos, nada tenemos o mejor lo único que hemos hecho es llamar carga y no bendición sobre nuestra vida.

Tomemos conciencia de que solo lo aman los que lo obedecen y guardan sus mandamientos, en especial y con gran Importancia la Circuncisión que además da entrada o pertenencia a Su Pueblo Escogido, a Su Pacto, a su Esplendor y a Su Presencia en la eternidad. Entonces vemos en él una gran obligación, respeto y la necesidad de honrarlo y vivirlo orgullosos al portarlo como una marca suya de obediencia y pertenencia.

Padre, que yo no razone en tus mandamientos, y que tu voluntad solo permite que yo los obedezca y te agrade a toda costa, sin excusas, sin demora, que yo me pueda rendir a ti sin condiciones y que yo permita porque lo deseo, que me marque para ti, así sea.

 

BARÚJ ATÁ יהוה, ELOHÉINU MÉLEJ HAOLÁM, ASHÉR KIDSHÁNU BEMITZVOTÁV, VETZIVÁNU AL SEFIRÁT HAÓMER.

 

Bendito eres Tú, יהוה nuestro Elohim, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado lo concerniente a la cuenta del Omer.    

 

Hoy es el día 10 de la cuenta del Omer, o sea tercer día de la segunda semana, faltando 39 días para Shavuot.