Decimo segundo día del Omer de la segunda semana :

 

El sacrificio de hoy, en el día 12 de segunda semana es por no hacer sacrificios al Creador.

 

Durante todo el tiempo que estuvimos en Egipto (en el mundo, o asimilados entre las naciones o en las religiones de los hombres) y no reconocimos la verdad verdadera y no fuimos conscientes de la presencia divina en nuestras vidas y en nuestro entorno, porque Creíamos o adorábamos con otros nombres y de otra manera a los que creíamos que eran los verdaderos, a estos y no al único y verdadero eran nuestras oraciones y agradecimiento y también nuestros sacrificios.

Como sacrificar a alguien a quien no conocemos o hemos olvidado?

Teníamos las escrituras en nuestras manos, llenas de errores y de cambios en asuntos fundamentales y con ellas vivíamos (nos dijeron que ahora estábamos bajo la gracia y que por eso mismo el nuevo testamento era la clave de todo y era el ELOHIM que estaba allí a quien deberíamos adorar y sacrificar y ofrendar, que la TORAH y el HafTarah (o antiguo testamento o la ley) era solo para el pueblo de ISRAEL y que ya Jesús lo había superado por la gracia, que ya no eran necesarios esos sacrificios, puesto que Él se ofreció como el último de los sacrificios por nosotros.

Tremendo daño que nos causaron y lo peor es que nosotros ingenuamente lo creímos y nos jugamos con ello.

Ahora sabemos que la gracia (bondad) siempre existió y que existimos por ella, y que nos dieron las escrituras fue por la gracia (bondad) y que la clave de toda la voluntad del Creador para con nosotros esta precisamente en la TORAH y en los libros de los Patriarcas y de los profetas (HafTarah) y que el habernos ocultado ese conocimiento fue parte de un plan siniestro para confundirnos y hacernos desobedientes, para desviar el Pueblo escogido del Creador de esa verdad verdadera y no agradarlo a Él.

La asimilación no permitió o mejor nos hizo olvidar que Él es una Ejad (uno solo y único ELOHIM y no una Trinidad) y que si el ordeno hacerle sacrificios a perpetuidad, pues eso es lo que había de hacerse, quizás ya no en la cabeza de animales físicos, pero si en los hechos y actos de nuestras vidas. Las ofrendas ante su presencia cuando El ordena que nunca nos presentemos a su casa con las manos vacías, la Tzedaka (la caridad para con nuestro prójimo), entregar las primicias de nuestro trabajo, llevar una ofrenda cuando presentamos un hijo, cuando nos circuncidamos, cuando nos purificamos, cuando nos casamos, cuando firmamos un contrato de matrimonio, cuando queremos oración por una petición o en agradecimiento por un favor, cuando acudimos a la consejería, en cada Shabat y en cada fiesta, para reconocer que todo lo que tenemos lo hemos recibido de Él y es de Él y nosotros solo somos sus administradores, cuando algo pasa en nuestras casas como la alegría del éxito de nuestros hijos cuando culminan una etapa de sus vidas en los estudios, en sus etapas espirituales y sentimentales, cuando nuestras esposas dejan de ser fértiles y entran en su reposo, cuando uno de nuestros familiares se sana y tiene paz y tranquilidad, etc.

El sacrificio de los ayunos que nos ordena El creador a través de la TORAH, el día de la Expiación, cada ves que nos arrepentimos y que reparamos un daño a alguien o a nosotros mismos, Cuando intercedemos ante Él por un ser querido o por un extraño y cuando les compartimos o cuando pedimos por que nuestra familia este en este camino o nuestros amigos y favorecedores o aun por nuestros enemigos, por todo lo importante hay que ofrendar sacrificios al Creador y todo esto o nos parece muy exagerado o lo hemos olvidado o nos parece inútil y pasado de moda.

Padre, que nuestra actitud sea de reconocimiento pleno de que dependemos de ti y que todo viene de ti y volverá a ti y que yo soy un sacerdote tuyo y que ministro en el templo de mi propia vida y que no puedo seguir siendo egoísta y mezquino contigo que has sido el ser más generoso conmigo, que me diste la vida, un techo, un lecho, la comida, sustentas mi vida y me diste mis padres, mi pareja, mis hijos, mi trabajo, mi capacidad y mis fuerzas, todo, hasta la oportunidad de purificarme para rectificar mi vida y elevarme más y más hacia ti y ser digno de recibir estos inmensos regalos que tienes para mi después de sacarme de la esclavitud de Egipto, llena mi vida de gratitud y generosidad, para poder reconocerte en todo y vivir para ti. así sea.