Decimo cuarto día del Omer de la segunda semana :

 

Hoy sacrificaremos: El odio, el rencor, la venganza.

 

Nuestro ELOHIM, es un ELOHIM, de Amor, de PERDÓN y olvido y suya es la venganza.
Como ha sido de fácil que en nuestro corazón y en nuestro ser se alberguen raíces de amargura contra nuestros hermanos y contra nosotros mismos y cuantas veces nos hemos imaginado o deseado vengarnos de algunas acciones de ellos contra nosotros o en realidad lo hemos hecho.
Odiar o tener rencor debería ser un imposible espiritual para nosotros, de hecho lo es, pero como le hemos quitado el control de nuestras vidas a esa chispa de ELOHIM, que Mora en nosotros y que es nuestra naturaleza espiritual y se lo hemos concedido a nuestra alma racional y emocional, pues dejo de ser un imposible espiritual y se convirtió en una dura realidad de bajeza y ruindad moral que no solo contradice la soberana y hermosa voluntad divina, sino que nos rebaja a los más escabrosos y más oscuros niveles de postración espiritual que nos traen horrorosas consecuencias con los demás, con nosotros mismos y lo que es peor con Él.
El hombre por su naturaleza divina, por contener una poderosa "Chispa" divina en su ser, que lo distingue del resto de la creación y lo hace semejante a Él, fue creado para el amor y no para lo contrario. Odiar, guardar rencor o resentimiento y tener el deseo de vengarse, es la negación o el desprecio mas horrible y ofensivo para esa realidad espiritual y acto de infinita bondad y copmpasión, de absoluto desprendimiento y grandeza de nuestro Creador y Padre.
Como es el hombre de atrevido e irrespetuoso, ofensivo y sobre todo como se atreve a despreciar la grandeza de su gesto (el de Él, nuestro Creador todo poderoso) de compartir con nosotros la majestad y la realeza de su naturaleza única y divina y en cambio se empeña en rebajarse y renunciar a su apartada presencia por satisfacer su "orgullo" herido, por el error o la ignorancia o la necedad de otro hombre que quizás no tenga la conciencia de su propia grandeza tampoco.
Como hace el hombre para desconocer que los demás hombres que son su prójimo (el prójimo es del pueblo de Israel, los demás hombres han renunciado a ser sus hijos y por eso el prójimo, al estar fuera de su Pueblo, que lo obedece y respeta, reconoce y lo adora como su único ELOHIM) también tienen en su ser esa "chispa divina" son sus escogidos y forman una parte de Él.
Entonces como odiar una parte de Él y decir que lo amamos?, no es eso una contradicción innegable, no es una necedad sin nombre, no es la carencia absoluta de conocimiento de su deseo de que seamos uno con Él?