Décimo quinto día del Omer de la tercera semana :

 

El sacrificio de hoy es "no cumplir con los deberes conyugales"

 

"Dar alimento, vestido y cumplir los deberes conyugales" son las obligaciones básicas del hombre con su esposa en el matrimonio.

Si el matrimonio del hombre con la mujer es el ensayo de lo que representa el objetivo primordial del Creador para con el hombre (el genero humano) para conseguir que su reino se consolide en los cielos y en toda la creación y estos son los deberes primordiales, entonces por que tanto el hombre como la mujer hemos cambiado, invertido, omitido o manipulado estos factores que El puso para regular esta relación en su forma básica?

Hoy estos papeles por decir algo se manejan caprichosamente y sin ninguna consideración mas que la del propio criterio y gusto de la pareja.

Ambos trabajan y cada uno responde por sus propias necesidades económicas y de todo tipo, como es la mujer la que se paga su ropa, entonces ella se viste como le provoca y no para su esposo, la comida la suplen los dos y la delegan en el servicio no solo para su elaboración que seria lo de menos sino el orden y el consumo de tal manera que ya la familia como esta tan ocupada en trabajar para producir dinero o desarrollar sus labores fuera de sus casas, ya no es un

elemento de reunión, dialogo, bendición y reconocimiento del amor y la provisión divina, sino una actividad mecánica y rutinaria y en algunas oportunidades se desarrolla por fuera del altar de la casa y cada uno se las arregla como puede, lo que no contribuye en nada a la unidad familiar.

Lo mismo pasa con los deberes conyugales, no solo el hombre los incumple o negándose a ejercerlos o tomando su matrimonio y su pareja solo como un objeto de satisfacción sexual y centrando su relación en eso casi que únicamente.

A la mujer también le cabe esa observación y en el ultimo caso en algunas veces esta forma de "compartir o de sentir y vivir su matrimonio" es tan dramática que se usa como elemento de

represión y de control del uno sobre el otro y a menudo escuchamos expresiones como "cuando me molesta o no hace lo que quiero en cualquier tema, pues simplemente, le corto los servicios",

esta forma de desorden funcional y espiritual le esta haciendo un enorme mal a la institución por excelencia del Creador, como es el matrimonio y cada día se deteriora y se desacredita mas y mas, produciendo un efecto devastador en la sociedad y en las comunidades espirituales o religiosas, por que socavan las bases fundamentales del Proyecto Divino.

No vamos a desarrollar los otros factores en este propósito, solo nos referiremos al compromiso sagrado de cumplir con el plan perfecto sobre el disfrute y ejercicio pleno de la sexualidad como parte de nuestra obligación y derecho, para con nuestra pareja.

El cumplimiento regular y constante, limpio y puro de nuestros deberes conyugales e íntimos, no es una opción, y no se comparte con otras personas, tampoco es un factor de violencia o de ejercicio indebido de autoridad, que lo haría una violación, en ves de un Rito de ternura y mutua bendición. El hombre debería de aprender de los animales en esto, que contrario a lo que la gente piensa, son mas respetuosos y naturales a veces que nosotros.

El hombre debe recuperar la santidad y la elevación de las relaciones intimas si respeta y ama a su esposa y esta por supuesto igual con su esposo, nada mas deprimente y envilecedor que reemplazar todo lo dulce y tierno de este don divino, por la fuerza bruta o por la lujuria o por la indiferencia y desgano, o por el uso de practicas no naturales y degradantes o el egoísmo de no fijarse en las necesidades del otro y solo colmar las propias, creando insatisfacción y frustración y

provocado la búsqueda de otras opciones prohibidas por fuera de la pareja.

El hombre debe proveer la plena satisfacción y el cumplimiento de esas necesidades, pero también a la mujer le toca enseñar modales, orden (la nida) y el encanto del misterio y la bendición de este don tan grande.

Por otro lado la sexualidad como la sociedad nos la muestra no solo forma parte de los deberes conyugales es mas bien un bien preciado y por eso el Creador lo muestra con toda Sabiduría en las escrituras, por que siendo tan importante en el logro del éxito de la pareja, se vuelve un cumulo

de detalles entre los miembros de ella, como son el reconocimiento mutuo, el respeto, la valía, una

excelente comunicación, una grata convivencia y un constante testimonio de que somos instrumentos de edificación e inspiración para nosotros mismos, nuestros hijos, familiares, las personas que nos observan y desde luego del cumplimiento y aporte para que El instaure el Reino.

Ahora que estamos de regreso a la casa del Padre luego de esta liberación de Egipto (del mundo) donde estuvimos como esclavos de sus costumbres paganas y nuestras vidas estuvieron

expuestas a practicas conyugales o intimas, quizás no ajustadas a lo que El necesita y desea que nosotros sus hijos vivamos y practiquemos, es indispensable que rectifiquemos nuestro comportamiento y obedezcamos su voluntad como una prueba del sometimiento y reconocimiento de el como Creador y por nuestra propia pureza y felicidad.

Padre, gracias por permitir que en este mandamiento del sacrificio del Omer, podamos rectificar nuestra conducta y purificarnos lo suficiente para que te sientas bien con nuestra vida, nuestro matrimonio, nuestra familia y sobre todo para que veas la intención de nuestro corazón de estar contribuyendo con nuestro testimonio al establecimiento de tu boda con el pueblo de Israel y del reino, por todos los siglos, así sea.

 

BARÚJ ATÁ יהוה, ELOHÉINU MÉLEJ HAOLÁM, ASHÉR KIDSHÁNU BEMITZVOTÁV, VETZIVÁNU AL SEFIRÁT HAÓMER.

 

Bendito eres Tú, יהוה nuestro Elohim, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado lo concerniente a la cuenta del Omer.    

 

Hoy es el día 15 de la cuenta del Omer, o sea primer día de la tercer semana, faltando 34 días para Shavuot.