Decimo octavo día del Omer de la tercera semana :

 

El sacrificio de hoy es el hecho de no reconocer la autoridad, ni la justicia.

 


Dice la escritura que toda autoridad viene del Creador, la pregunta es si la que ejerce un opresor, un esclavista también, la respuesta, es SI porque también dice la escritura que un Pueblo tiene el gobierno, la autoridad que se merece.
El faraón ejercía autoridad sobre el Pueblo de Israel y por eso el Creador lo respeto cuando envió a Moshé a solicitarle que dejara voluntariamente, libre a su pueblo.
ELOHIM reconoció la autoridad del Faraón, aunque él la ejerció de manera injusta e indebida y contra la voluntad del Pueblo de Israel.
El respeto y acatamiento de la autoridad es un mandamiento dado por el ELOHIM y sin ninguna duda honrado por Él mismo y para que el mundo lo supiera. No respetar la autoridad es de hecho no respetarlo a Él.
Grave muy grave transgresión es esta que nos enfrenta con su soberanía y majestad. Como también lo es y en grado sumo irrespetar la justicia, desautorizarla o criticar sus contenías o juicios.
Dice la escritura que Él es el juez supremo y el único que puede juzgar al pueblo de Israel y que cualquier hombre que ejerza ese cargo en Israel, debe ser un ciudadanos de las mas altas calificaciones Morales, Éticas y de testimonio entre los suyos, no debe ser amador del dinero, preferiblemente hombre de una sola mujer, recto de corazón, temeroso de la ira de ELOHIM y conocido y reputado en la sociedad.
El juez es una expresión pura de su propio carácter y voluntad. No reconocer la autoridad de los jueces o la integridad de la justicia, ya es una especie de rebeldía o sublevación contra el orden establecido por el Creador para proteger y mantener el orden en su pueblo.
La laxitud con que tratamos a las autoridades y criticamos a nuestra justicia y a los jueces, los comentarios ofensivos y descalificantes de estas personas y entidades que con tanta ligereza proferimos durante nuestra esclavitud, socavaron el concepto que de ellos deberíamos tener y que Él ordena en su Sabiduría y soberanía.
Aquel que no esta acostumbrado a obedecer y que en todo momento critica la justicia, ese no esta preparado, para dirigir y ser autoridad y no podrá ser imparcial en juzgar si le tocase hacerlo.
Debemos limpiar nuestro corazón de estos males y pedirle a Él que nos prepare para ser obedientes y respetuosos del orden establecido, de sus autoridades y sus juicios, porque son verdaderos y justos.
Padre, por favor purificamos, lavamos y permite que con tu ayuda podamos reconocer en las autoridades y en los jueces y su accionar, tu bendición para nuestras vidas, así sea.