Vigesimo septimo día del Omer de la tercera semana :

 

Conspirar, traicionar la confianza, hablar mal de las autoridades, de las personas que amamos, de aquellos que nos han servido, nos enseñan, nos protegen, nos han bendecido con su amistad, oraciones, favores, de nuestras parejas, de nuestros Padres, hijos, de nuestros amigos, etc.

 

La conspiración no necesariamente es un instrumento que se usa en asuntos de estado o de gobierno o de critica o inconformidad con algunas actuaciones de alguna autoridad formal establecida, también es asociada con la falta de lealtad con principios, valores, comportamientos, reglas o estatutos, estilos de ejercer autoridad o influencia sobre nosotros o sobre grupos humanos.

Todas estas conductas están asociadas con la inseguridad, el complejo de inferioridad, la culpa, la incapacidad, la mediocridad, la falta de sinceridad y la hipocresía, la codicia o la ignorancia de las escrituras o la dureza de corazón para reconocerlas y acatarlas.

El conspirador puede ser de la confianza o no de las personas o las estructuras sociales de cualquier índole que ataca, generalmente supone para el, que tiene mas conocimiento o destreza o capacidad para desempeñarse que la persona o personas objetivo de su accionar.

Pero en la mayoría de los casos hay traición de la confianza, se desfalca la fe, no hay lealtad o fidelidad, y eso corroe la estructura del pueblo y de la sociedad, aun de la familia y quita todo valor y estima de la persona.

Es mas fácil perdonar la ineptitud y la mediocridad que la deslealtad y la traición.

Nosotros mismos a veces somos poco fieles y leales para con el Creador y lo traicionamos con nuestra actitud de confiar mas en nuestras propias fuerzas y en nuestra razón o criterio que en sus promesas y pactos, desconfiamos de la manera en que gobierna nuestras vidas y la creación, decimos con gran facilidad, que las cosas quedaron mal distribuidas y que hay gran injusticia por la Inmensa cantidad de pobreza que vemos, de hombres violentos y corruptos que viven aprovechándose de las necesidades y las debilidades de los impotentes y desesperanzados, que no les queda mas que vender sus conciencias y su propia subsistencia y estima por migajas y

humillaciones.

Conspiramos contra El cuando, no le tememos y creemos que nada nos pasara si transgredimos tal cual la ley o mandamiento y luego reclamamos su justicia y favor como si fuera un derecho adquirido e incondicional.

Lo traicionamos cuando El ha depositado en nosotros la confianza de ser sus administradores, sus mayordomos de la creación, de los dones y bienes que deben ser usados para la grandeza de su nombre y de su reino y los usamos en las cosas mas impropias y contrarias a su voluntad que se nos ocurren y las justificamos con la aplicación de nuestro parecer y propia interpretación de sus propósitos.

No es acaso una traición, usar en forma indebida sus enseñanzas para cambiarlas y engañar así a su pueblo y a sus hijos?, si El deposito en nuestro corazón y nuestra mente su palabra (la TORAH) como es posible que nosotros prefiramos las enseñanzas de los hombres en forma prioritaria o en ves de ella?, que impulsa al hombre a dudar de su soberanía, poder y misericordia, de sus promesas, bendiciones y pactos?.

Quien se cree el Hombre para negar que El le dio la vida y todo lo que tiene y entonces negarse a reconocerlo en todo lo que le acontece?, como no darle toda la autoridad y permitirle que El controle todo y toda mi vida?

Muy poca fidelidad y lealtad tenemos para con El, nuestro testimonio lo manifiesta, cada que nos quejamos, cada que no lo reconocemos y no lo bendecimos y no damos gracias por los infinitos favores empezando por la vida que nos deja vivir y disfrutar cada día, por nuestra familia, por la salud, por el lugar que nos da para reposar y comer, por edificarnos espiritualmente y por poder alabarlo, en fin por todo.

Padre perdónanos por todo lo que te hemos faltado también en esta área tan sensible para ti, pareciera que en este proceso de limpieza en nada hemos cortado estas situaciones y es verdad, nos duele admitirlo pero hemos sido necios y duros de corazón y sabes lo peor es que creíamos que estábamos haciendo las cosas bien, que ceguera, que velo y que pena contigo Padre, de verdad, con todo nuestro corazón, nos duele haber sido tan pobres en nuestra respuesta a tu extraordinaria y eterna misericordia y amor, por favor perdónanos y olvida y danos la oportunidad de no volver a caer en estas cosas ni en las otras que has recibido como sacrificio en esta Purificación del Omer, amado Padre, ten compasión de nosotros, así sea.