Trigesimo sexto día del Omer de la sexta semana :

 

Dice el profeta Miqueas en su libro, capitulo 7 verso 6 lo siguiente: "porque el hijo deshonra al Padre, la hija se levanta contra la Madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa", ya hablamos de la falta de solidaridad de algunos miembros del Pueblo con su propio Pueblo, pero ahora dicen las escrituras que inclusive los de su familia son piedra de tropiezo para su vivir espiritual y el espíritu de cuerpo.

Es una verdadera lastima que hagamos eso, que nosotros mismos socavemos la unidad y la santidad de nuestros hogares y familias, del núcleo básico, del modelo de funcionamiento de

nuestro pueblo y de la divina voluntad de nuestro Creador. Hay factores que alimentan esta situación y que le dan un cariz de gravedad tremenda, porque esta en juego el testimonio y la

palabra del ELOHIM de Israel sobre su deseo de la unidad y bendición del Pueblo escogido y amado por El y para El.

Entre esos factores, los mas comunes están, el egoísmo y la ignorancia de las escrituras y

dolorosamente este ultimo, no por que no las conozcan sino por que es su criterio el que prima y no el espíritu del Creador en ellas lo que las anima.

Los intereses personales y los caprichos o melindres, que son generados por la mala crianza o mala educación, los vicios de los modelos de hogares disfuncionales como ahora los llaman, el

personalísimo y falta de modales espirituales, la grosería y la patanería del medio, los extremos de religiosidad mal entendida, el no reconocimiento de los diferentes papeles de los miembros de la pareja y de los demás miembros en la familia, la falta de autoridad o el exceso de la misma y su reconocimiento o no por toda la estructura de la misma, etc, y mas factores que hacen que el Egoísmo se concentre y nos haga atentar como dice el verso contra la unidad y el espíritu legitimo de bendición del Creador para nuestras vidas.

Venimos de un contexto demasiado golpeado por unas doctrinas de palabras y de retóricas que no obedecen a lo que en la practica veíamos en nuestros hogares, un medio o machista a ultranza y contranatural o un matriarcado que aprovechaba la debilidad o la comodidad de los varones, tan

dañino el uno como el otro, pero que así funcionaba.

Pero ahora y después de un largo tiempo de estar en este camino, con el conocimiento de la TORAH y de sus instrucciones, el hecho de persistir en ese error, no representa mas que una dolorosa manifestación de Rebeldía contra el Creador mismo y eso trae sus consecuencias, generalmente en su salud y en su intimidad con El.

El otro factor como la Ignorancia de las Escritura, de la TORAH muy especialmente, no solo consiste en no conocerlas, sino y peor, conociéndolas, ignorando su espíritu y su propósito, como

la instrucción precisa del Creador para el hombre, Recitarla e inclusive en algunos casos enseñarla, pero no aplicarla en su propia vida y la de su familia, provoca como lo dice el verso del

libro de Miqueas, una total destrucción de la unidad Familiar, del modelo del Creador.

Ignorar las escrituras es conservar odio y rencor por los padres y suegros, por los hermanos, por esposos y por las estructuras del matrimonio, ¿Por que?, pues por algún maltrato o por la rigidez en las relaciones, o quizás por que estos en su momento también ignoraban las escrituras por los factores que sean o los que ya mencionamos.

Lo peor es la contaminación general de toda la familia y el poder de desestabilización del orden en el interior de la familia que genera esta situación de no sanidad familiar, inclusive llegando en algunos casos hasta la violencia física lamentablemente.

El único remedio que las mismas escrituras da contra estos males o malas practicas, es el PERDON y la sanidad del espíritu en El y en su amor por encima de todo, Sacrificar los factores

que desestabilizar la familia y el modelo del hogar dado por el Creador dejando de contradecir su santa voluntad y siendo humildes para obedecerlo con docilidad y amor.

Padre que estos males no pelechen en nuestras familias y hogares y que todos podamos vivir en paz y amor por tu santa voluntad, permite que obremos en consecuencia con lo que tu has puesto en nuestro corazón y nuestra mente, tu TORAH, con humildad y amor, AMEN